Asociación Española del Amoníaco Renovable

Amoniaco renovable: una alternativa prometedora para descarbonizar el transporte marítimo

El transporte marítimo mundial se enfrenta a un desafío urgente: reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un contexto de creciente actividad comercial. Entre 2016 y 2023, las emisiones totales del sector aumentaron un 12 %, pese a mejoras en la eficiencia energética. El reciente informe del Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT) confirma que el volumen de trabajo del transporte marítimo creció un 21 % en ese mismo período, neutralizando parcialmente los avances en la intensidad de carbono de los buques.

Ante este panorama, es imperativo acelerar la transición hacia combustibles bajos en carbono. Uno de los vectores más prometedores en este ámbito es el amoniaco renovable, cuyo uso como combustible marítimo está ganando atención por su potencial para reducir las emisiones sin emitir CO₂ en su combustión directa. A diferencia de los biocombustibles convencionales, el amoniaco renovable —al igual que el e-metanol— no se deriva de biomasa, pero se considera un combustible sostenible si se produce a partir de electricidad renovable y nitrógeno capturado.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE), a través de su Tarea 39 sobre biocombustibles, ha publicado un nuevo informe que identifica barreras clave para la adopción de combustibles renovables en el sector marítimo, y ofrece recomendaciones concretas para superarlas. Aunque el informe se centra en biocombustibles, se incluyen también opciones como el amoniaco y el metanol, que requieren desarrollo tecnológico y adaptación de infraestructura.

Principales obstáculos identificados:

• Altos costes de producción: La competitividad económica del amoniaco renovable aún es limitada frente a los combustibles fósiles convencionales.
• Regulación incipiente: Es necesario desarrollar marcos regulatorios que faciliten su uso y certifiquen su sostenibilidad.
• Limitaciones en materias primas: La expansión de la base de recursos, incluyendo residuos y subproductos, es clave para aumentar la disponibilidad de combustibles renovables.
• Demanda superior a la oferta: La presión creciente desde sectores como la aviación podría tensionar aún más el suministro de combustibles renovables.

Entre las soluciones propuestas por la AIE destacan:
• Fomentar el concepto de coste total de propiedad, incorporando beneficios ambientales y fiscales en los modelos económicos.
• Apoyar la investigación y el desarrollo de motores compatibles con amoniaco y otros combustibles renovables.
• Desarrollar corredores verdes, es decir, rutas marítimas abastecidas por combustibles sostenibles.
• Aplicar mandatos de combinación e impuestos al carbono para impulsar la demanda y la producción.

A pesar de avances en la adopción de GNL y metanol, el informe del ICCT advierte sobre las emisiones de metano (en el caso del GNL) y de carbono negro, ambos con efectos climáticos significativos a corto plazo. De hecho, el carbono negro representa cerca del 8 % de las emisiones totales de CO₂ equivalente a 100 años (CO₂e100) del transporte marítimo. En contraste, el amoniaco renovable no emite ni CO₂ ni carbono negro, lo que lo posiciona como una solución robusta para alcanzar objetivos climáticos a largo plazo.

En conclusión
El amoniaco renovable representa una oportunidad estratégica para la descarbonización profunda del transporte marítimo. Su perfil libre de carbono en la combustión, su potencial de producción renovable y su alineación con los objetivos climáticos internacionales lo convierten en un candidato prioritario, aunque aún enfrenta desafíos económicos, regulatorios y tecnológicos. El compromiso coordinado entre gobiernos, industria y centros de investigación será clave para que esta alternativa deje de ser una promesa y se convierta en una realidad en las próximas décadas.

 

Más información:
• Informe de la AIE sobre biocombustibles marítimos: Lowering hinders for maritime biofuels
• Informe del ICCT sobre emisiones del transporte marítimo global: Greenhouse gas emissions and air pollution from global shipping (2016–2023)

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